“El ciego, la cabeza y el golpe” otra negra de Taibo II

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“La resistencia no es una organización, es una enfermedad que se contagia, que avanza las ideas y sobre todo en el terreno de los mitos”.


Stephany Caso Alfaro | Cultural Vox


Leer a Taibo II es garantía de esperanza en la utopía a través de su narrativa; una vez más el autor de la saga Belascoarán Shayne; la biografía Ernesto Guevara, también conocido como el Ché; las novelas: Arcángeles, El álamo, Yaquis, entre otras; coautor, autor, compilador, antólogo, editor, activista social y promotor de la lectura en este país a través de la brigada cultural, nos pone a prueba con tres novelas cortas “El ciego, la cabeza y el golpe”.

Bajo el sello de la negra, Paco Ignacio Taibo II, como precursor de la novela negra, reúne con su característico humor y su maestría narrativa las historias “Mi amigo Morán”, “El mundo en los ojos de un ciego y máscara azteca” y “El doctor niebla” tres inquietantes relatos que recrean el delirante mundo de la realidad y la injusticia, seres inconformes pero organizados para entrar en acción.

Cobran vida personajes de la historia nacional como: Pancho Villa; en el primer relato, quien converge con el personaje de Dash Hammet; personajes corruptos como Moran e Ibarra, el general Fierro y el doctor Galeana.

El autor nos regala datos como el retiro de Pancho Villa a la hacienda de canutillo, tras la rendición de Adolfo de la Huerta en 1920; los huérfanos que recogió en la ciudad de México, llevándoselos a vivir a la hacienda, a cinco de sus ex mujeres y dos de sus mujeres, compartiendo el mismo espacio, con una situación marital difícil de explicar “…estaba casado por lo civil con trece mujeres, por la iglesia con once, por lo civil y por la iglesia con siete, incluso estaba casado con una dos veces”, escuelas fundadas con maestros que obtenían ganancias más altas que los coroneles y la docena de hijos que iba regando por su paso revolucionario, para esta historia la cabeza de Villa se convierte en una obsesión, un fantasma que resiste al tiempo, dicho en las palabras de Taibo “Los fantasmas resisten no sólo a la lógica, también a las anécdotas”

En la segunda novela “El mundo en los ojos de un ciego” se contextualiza el relato en el año de 1997, explicado por el autor tras nombrar la lista interminable de 448 asesinados en México en los regímenes de Salinas y Zedillo, dirigentes comunitarios, campesinos en el estado de Guerrero, a quienes dedica la historia, misma que con el toque peculiarmente neo policíaco, nos presenta al personaje Daniel Fierro, periodista, perseguido por la mafia Priista de aquellos años, ciego de “El horror que le entra por los ojos” al ver al doctor Ángel Galeana con un agujero enorme en la enfrente y en la puerta de su apartamento, horrorizado y con culpabilidad tras un artículo emitido por él en un diario nacional, ve el mundo con la misma miseria que lo haría un ciego.

La tercera novela, es como la tercera llamada teatral, nos advierte el inicio de nuestros sueños o mejor dicho de nuestras peores pesadillas “Habrá que remover las pesadillas para que no se nos metan en los sueños”, relato escrito de octubre de 1994 a enero de 1995 en México, Guijón, La habana y Milán, parece ser la mezcla de las estancias en estos países para rememorar la miseria en la que han convertido a la ciudad de México, la horda de corruptos gobernantes que no debilitan ni confunden a la resistencia, por el contrario la revindican “La resistencia no es una organización, es una enfermedad que se contagia, que avanza las ideas y sobre todo en el terreno de los mitos”.

Taibo como siempre nos incita a rememorar la historia, nos empuja a la resistencia popular a las acciones colectivas, para movernos, avanzar de este caos que ha construido la mafia citadina y por qué no, la mundial; evocando nuestras raíces, pero pisando con fuerza el presente para no perdernos y no ver morir una vez más a nuestra ciudad.

En estos tiempos, como en otros también lo ha sido, donde la ficción es prima hermana de la realidad, Taibo II nos abre paso a través de estas tres novelas cortas a la locura de resistir, viviéndola como una condición, un estado humano, social, revolucionario, para siempre “Terminar de ver el atardecer” aunque los otros tapen el sol con un dedo, infundiendo el miedo, rompiendo esperanzas y expectativas, porque aunque no quieran, siempre existirán estos, los que hacen frente; los que resisten.

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Imágen extraída de http://www.jornada.unam.mx/2012/06/15/fotos/a05n1cul-1.jpg

Palabra de cronopio

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