Frifri Dolor | Cuento |

snob (1)

A los 3 años pesaba el gran cachetón 20 kg, como olvidar su pequeña nariz afilada y el cabello rubio como el sol…


Stephany Caso Alfaro | Cultural Vox


 

Froilán Boix Tapia (1936-1985)

Filomeno Boix español y Filiberta Tapia mexicana, tuvieron a su primogénito Froilán “Frifri” como de cariño le solían decir –algo que verdaderamente aborrecía-  Las Palmas de Gran Canaria, España lo vieron nacer el 01 de octubre de 1936, día en el que Franco fue investido como jefe de estado en España, un pequeño con amabilidad y condescendencia, halagador y alabado, con una temible belleza que el mismo Dorian Gray envidiaría.

A los 3 años pesaba el gran cachetón 20 kg, como olvidar su pequeña nariz afilada y el cabello rubio como el sol, ojos prominentemente grandes y azulados como el mar que lo vio nacer, mejillas rojizas cual manzanas del fruto prohibido, pestañas rizadas y coqueto como su propia maldición de Casanova.

Don Filomeno –su padre- visitaba la biblioteca todas las noches y pasaba su velada leyendo textos científicos como buen físico de profesión, mientras que el pequeño se distraía con las ilustraciones de la enciclopedia británica fascinado por la imagen más que por el texto, se dispuso a pedirle a su padre lo enseñará a leer y éste le contrató a una institutriz a la que Froilán llamó “Antoñita” Antonia se llamaba la pobrecita mujer que con todo y sus nobles cuarenta batallaba con el pequeño que quería aprender más y más. A los 10 años en su pequeña biblioteca ya tenía más de 50 títulos leídos, su libro favorito hasta entonces “Siddhartha” de Hesse, de ahí que surgiera su amor por la cultura hindú, aunque sus padres no lo permitieran leer textos de esta índole,  pues eran católicos hasta el tuétano.

Frifri fue pensador y observador insaciable, recuerdo aquellas tardes en las que exploraba la playa de las canteras, tenía 10 años de edad  y ya diferenciaba la Peña de la Vieja del Pasadizo dos peñas que pertenecen a la playa de las Palmas de Gran Canaria,  donde pasaban embarcaciones y él un pícaro escurridizo, gritaba a los marinos – ¡Tierra a la vista! No han llegado a la América de los Indios pestilentes, sino a la gran España- sus dotes racistas siempre salían a la luz, aunque de madre mexicana, esclavizada a su padre y humillada por su condición indígena a la que Froilán trataba como una sirvienta más de la casa, excepto porque a ella si la llamaba madre, se sabía que no era una empleada más.

Su madre por fortuna dejó de padecer y murió cuando Froilán tenía  15 años de edad, él no sufrió, el padre arrepentido padeció hasta el final de sus días.

Nada detuvo a Froilán, de él emanaba un amor más grande que a sus padres, el  amor por las letras, quienes lo condujeron a estudiar Lengua y literatura en la universidad de la Sorbona en París, se alojaba cómodamente en los dormitorios de la universidad, dedicado a los libros y aficionado al jazz, por las tardes se sentaba en un sillón improvisado que él mismo fabricó con tablillas, cojines y mantas, con un libro y en soledad solía escuchar a Ella Fitzgerald y su “First lady of song”, amante de las mujeres aunque sólo por sus libros, pues temía profundamente el rechazo de estas, pesé a su elegancia y galanura.

Fue al finalizar sus estudios que comenzó a escribir su primer novela “La cajita de los resquicios” ese día conoció a quien sería su primer y único amor Ana O una gran histérica, que de no haberlo conocido pudo haber terminado mutilada en algún hospital parisino, sin duda se amaban, a veces la enfermedad es un impedimento para el alma y Ana desquiciada por los celos que le producía Froilán muere una tarde de otoño en Peña de la Vieja, España presa de las bajas pasiones se avienta al mar y su cuerpo es encontrado un mes después, sin hijos y sin el amor de su vida Frifri decide  sobrevivir.

Froilán en su tristeza  conoce a Picasso quien le muestra los lugares de la dicha y el placer, paseándose por Moulin Rouge confunde el sexo con el amor y estas historias del bajo mundo Francés lo seducen y lo pierden de la realidad, escribe su segunda novela “Du plaisir”.

Loco, snobista siempre mezclado entre los más selectos círculos parisinos y españoles, yendo de aquí  para allá se  olvida de ser mortal y cree ser Dios, reconocido y afamado entre los grandes escribe al menos 30 novelas, 10 ensayos y 5 poemarios hasta 1976 con 40 años de edad.

Solo… artista, amante, creador…solo, catador de los vinos más añejos y sensible al arte, las formas, los colores, las letras…solo. Sí, realmente solo, ni sus versos, historias, hazañas, amigos y éxitos llenaron el amor que un día existió.

Hay veces que el exterior es incapaz de llenar el vacío interno que el alma pide a gritos como el gallito cantador que todas las mañanas alegremente despierta al mundo, Frifri murió en 1985 en la soledad de su casa en Canarias, con la foto de su madre en el pecho pidiendo el perdón y frente a la pintura de su padre como enfurecido por la derrota y solo en el corazón, el alma, la mente existió el indicio que una vez amo.

A la segunda semana encontraron su cadáver, un viejo pescador que pasaba por la casa, atraído por el olor putrefacto, junto con otros marineros forzó el cerrojo de la puerta y atravesando el gran salón subió las escaleras y ahí estaba el que alguna vez fuera el pequeño Frifri de las mejillas rojizas postrado en su lecho de muerte, pálido y vacío, con papeles regados por doquier.

La sorpresa al recolectar los papeles fue que evidenciaban en su locura y dolor lo que sería su obra post mortem “Cartas desde el dolor” desde entonces se le conoce como Frifri dolor.

Si encuentras casualmente una de estas cartas no olvides  como alguna vez dijo George Sand “Dios ha puesto el placer tan cerca del dolor que muchas veces se llora de alegría”

Imagen extraída de https://www.google.com.mx/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&cd=&ved=0ahUKEwiC7Jemie_OAhUKNSYKHWTzDGQQjBwIBA&url=http%3A%2F%2Fwww.businessesgrow.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2010%2F10%2Fsnob.bmp&psig=AFQjCNE0w6unc_I6Mw9dbiFXhCLXg0quxQ&ust=1472850310943994
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