Son de la Ciudad

“Hemos comprendido que elegimos un camino diferente al marcado por los medios de consumo”: Sanvicente.

 


Marcos Vásquez Sena | Cultural Vox


 

Cuando se buscan espacios para niños, se suele encontrar a adultos que actuando como niños ridiculizan a los adultos, a niños que actúan o hacen cosas de adultos, dejando de lado la atención a este sector de la población. Y si hablamos de la música o la poesía en general, también nos encontramos con la misma carencia o pobreza.

Muchas generaciones crecieron con la música de Francisco Gabilondo Soler “Cri Cri”, excelente compositor quien a través de su música acercó a los niños a una inmensa riqueza y diversidad de ritmos e historias. Y gracias a que en algún tiempo la radio y la televisión difundieron la obra de “Cri Cri”, hasta nuestros días sigue siendo un referente para algunas generaciones, pero no para las actuales quienes se rigen ya por otros gustos y contenidos determinados por los mismos medios de comunicación; esto no quiere decir que existan músicos, escritores, ilustradores, poetas y otros artistas que atiendan a los infantes en su formación primaria, el problema es la difusión masiva.

Uno de los grupos musicales que desde 1991 se empeña en luchar en contra del desinterés mezquino de quienes dirigen la cultura de nuestro país es el grupo Son de la ciudad, que tomando como base la música tradicional de nuestro país, se da a la tarea de componer canciones dirigidas a los escuincles “con la intención de despertar el interés en sus raíces populares de una manera agradable y divertida, y hacer ver que es una música viva…”, como menciona Gabriel Sanvicente, integrante de la agrupación. El círculo se completa en este asunto que ocupa a Son de la ciudad, porque no solo involucra a los niños sino también a los padres de familia, tíos, abuelos y demás.

Al cuestionar por qué el grupo se muestra un tanto terco a mantener esta labor de atender a los niños, Gabriel respondió: “Porque es el sector más vulnerable, cuando se realizan recortes presupuestales la cultura es la primera en la lista, y dentro de ésta el rubro “niños” desaparece. Cuando se habla de música para niños hay un desdén, se cree que no tiene la misma calidad que la de adultos, pero cuando en los eventos “para los grandes”, hay escasa participación de la gente o no hay público, se justifica, porque se dice que no hay una educación musical; entonces esta es la importancia, la música tradicional junto con la canción infantil para los niños sirven para la formación de públicos. Además si uno les muestra o les despierta a los niños el interés por conocer sus costumbres y tradiciones aunque sea una partecita por medio de la música, estamos convencidos que lo que llegue de afuera -que es mucho- lo va a tomar bien cimentado en ellas, por lo tanto, lo malo se va y lo bueno se queda a formar parte de nuestra cultura popular.”

Son de la Ciudad es una agrupación muy inquieta, en sus veinticuatro años de labor además de cambiar de integrantes y pintar canas, también ha producido cápsulas musicales para Radio Educación, cuentos, espectáculos y participaciones en varios Estados del país; también ha echado gorgoritos en Argentina, Colombia, Venezuela, Chile, Uruguay y Brasil.

Su necedad e inquietud de luchar a contracorriente, los ha llevado a abrir espacios de difusión a la música infantil, propia y de otros, en lugares donde no existen. Con esta intención abrieron el Centro Cultural Los Pirules. A decir de Gabriel Sanvicente, Los Pirules “es un espacio dedicado principalmente a la música para niños que fue creado para ofrecer otras alternativas de educación y cultura a la población infantil y por supuesto a toda la familia”.

A diez años de su creación, el Centro Cultural Los Pirules ha visto pasar en su escenario a numerosos artistas que se traen el mismo asunto: Juan Manuel Corona “El Grillo Madrugador”, al Grupo Cántaro, a los Hermanos Rincón, a La Botarga, a Cruz Mejía, al Nene Ocioso Multicolor, a Los Botes cantan, a Sonia Jiménez, a Mariana Mallol, etc.

El Centro labora principalmente los fines de semana, sin apoyo alguno de institución pública o privada y en su década de vida ha subsistido con sus propios y limitados recursos, así como del apoyo solidario de los artistas y al público asistente. Después de más de dos décadas de labor, Sanvicente agrega: “hemos comprendido que elegimos un camino diferente al marcado por los medios de consumo, por lo tanto no llenaremos estadios ni nada por el estilo, no tenemos sones o canciones pegajosas, no usamos música o ritmos globalizados, entonces esto nos pone en un camino más difícil, los festivales quieren gente famosa, música o ritmos más de acuerdo a lo escuchado por el común de la gente, sonidos fuertes, retumbantes, más imagen, nosotros elegimos el camino cada vez más estrecho para el trabajo y por supuesto para el recurso, pero escogimos el que nos lleva a compartir, a mirar al de juntito, a saber lo importante de que exista el otro, la diferencia, a vivir la vida, pues.”

Galería

Este fin de semana, El Centro Cultural Los Pirules abre sus puertas al público para que el grupo Son de la Ciudad presente su tributo a los muertos con el espectáculo “Tilica y Flaca la calaca”. La cita es este viernes 30 y sábado 31 de octubre a las 19:30 horas. Los Pirules se ubica en la Carretera Coacalco-Tultepec N° 11, a un costado del Salón Rancho El Rosario.

Y si les queda un poco lejos, o por las fechas no les es posible, también se presentarán en el Museo Nacional de Culturas Populares el lunes 2 de noviembre a las 18:00 horas o bien, el 6 de diciembre en el mismo espacio y a las 17:00 hrs., presentarán su nuevo disco “Vamos a jugar”.

 

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