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EL PAPEL MEDIATICO DE HERMES DENTRO |
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Norma Ivonne Ortega Zarazúa |
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Ensayo |
“De los seres, el más antiguo es Dios, por ser ingénito; el más hermoso es el mundo, por ser obra de Dios; el más grande es el espacio, porque lo encierra todo; el más veloz es el logos, porque todo lo recorre; la más fuerte es la necesidad, porque todo lo vence; el más sabio es el tiempo, porque todo lo descubre” Tales de Mileto
Diógenes Laercio ha dejado para nosotros una anécdota particularmente ilustrativa sobre la vida de Tales de Mileto, la cual menciona que un día el sabio griego iba caminando viendo hacia el cielo y de pronto cayó en un pozo seguido de la risa de una mujer quien expresaba su impresión al ver caer a quien pretendía conocer lo que se encontraba sobre su cabeza sin percibir lo que se hallaba frente a sus pies, mostrándonos así, a un hombre que ha sido presa de su amor por el saber, pues ilustra como éste ha deseado acceder a aquello que se encuentra por encima de si y no sólo al nivel o por debajo de él, lo cual le hubo costado la burla de una mujer por manifestar tal contradicción. Acerca del intento que el hombre ha hecho por comprender eso que está sobre él, es el asunto que se abordará en las siguientes líneas. Para cumplir tal cometido he recurrido, principalmente(1), a la lectura que nos ofrece Platón, en su Timeo, diálogo en donde plasmo su sistema cosmológico. No incumbe a este trabajo, empero, realizar un análisis exhaustivo de tal sistema, sino más bien, exponer una inquietud meramente personal, surgida de aquél, la cual surgió a partir de las proporciones numéricas y de la ubicación que al planeta dedicado al dios griego Hermes: Mercurio, se dio en él, por lo que, es preciso reflexionar en torno a su importancia dentro del sistema anunciado; por lo tanto, la finalidad del presente es dar respuesta a la pregunta: ¿Qué papel juega el planeta dedicado a Hermes dentro del sistema cosmológico de Platón?
Platón nos relata en el diálogo Timeo el origen del mundo y la estructura de éste. Comienza con la concepción de un Dios eterno, atemporal, es decir, sin principio ni fin; poseyendo como características el ser animado, absoluto y bueno, y que precisamente por ser tal, es el único creador y padre del cosmos, siendo éste, el primero de todos los seres que vinieron a la existencia, además, puesto que su creación estuvo en las manos de Dios, y éste es único, el cosmos es también único y una unidad indisoluble, Los componentes con los que Dios hizo al mundo fueron primeramente la tierra y el fuego, con la finalidad de hacerlo visible y tangible, aunque para ello, necesitaba una sustancia intermedia que conectará a estas dos, y así, vinieron a ser, el aire y el agua, con lo que el universo tuvo una exacta proporción, ya que las cuatro sustancias fueron correlativas entre sí, pues el fuego fue el aire, lo que el aire al agua, y el agua a la tierra(2). Los cuatro elementos encontraron en sus proporciones su exacta relación e hicieron al mundo tanto tangible como visible verdaderamente; sin embargo de acuerdo con el diálogo Epinómides, el universo no se compuso únicamente de cuatro elementos, sino de cinco, siendo el quinto elemento y el más abundante el éter(3). Así, el universo fue perfecto, puesto que sus partes y proporciones fueron perfectas; aunado a esto: único y totalizador, ya que no hubo otro, ni parecido ni distinto a él, porque era una unidad en si mismo, ya que no permitía que nada saliera ni entrara en él, pues todo lo abarcaba y todo en él estaba contenido; asimismo, lo hizo libre de vejez y enfermedades para que no muriera, dándole una existencia sempiterna; asimismo, lo doto de movimiento, siendo el circular el ideal para éste. Ahora bien, un mundo con movimiento supone un alma que lo cause, misma que fue creada con las sustancias de lo Mismo y de lo Otro, y que mezcladas por Dios, armonizando por la fuerza sus naturalezas contrarias, resulto una sola materia que luego se dividió en cuantas partes convenía: a) separo de la mezcla total una parte, b) inmediatamente tomo una segunda parte de toda aquella, c) luego tomo, una tercera parte igual a una vez y media de la segunda y tres veces la primera, d) la cuarta porción era equivalente a un doble de la segunda, e) la quinta, al triple de la tercera, f) la sexta, a ocho veces la primera y por último, g) la séptima, a veintisiete veces la primera(4), de donde se derivan las siguientes cifras respectivamente: 1, 2, 3, 4, 8, 9 y 27, mismas que nos permiten observar proporciones distribuidas en dobles y triples: 1. en donde 4 es doble de 2 y 8 de 4, y 2. 9 es triple de 3, como 27 de 9 De lo anterior, cabe resaltar las proporciones numéricas que hallamos en el discurso platónico, y su estrecha relación con las proporciones pitagóricas, puesto que de la división de la mezcla hecha por Dios, encontramos una equivalencia con la formación del triángulo tetraris pitagórico: La forma que se concedió al cosmos fue la de la esfera, por ser ella, la más bella y la más perfecta de todos los cuerpos geométricos(5). Con respecto a sus elementos, el cosmos está configurado de tal modo que los planetas que contiene (que mencionaré más adelante) están colocados en una especie de vainas, en donde la que está en el exterior es la más grande, la siguiente tiene el segundo lugar en grandura, la que le sigue, el tercero y así hasta completar siete contenedores o vainas(6), que se abrazan conforme al tamaño que posean (la primera abraza a la segunda, y ésta a la tercera, pero a su vez, la tercera es abrazada también por la primera, y así hasta completar las siete), y corresponden a las proporciones numéricas que arriba se han hecho, perteneciendo a la séptima vaina el número 27, a la sexta el 9, a la quinta el 8, a la cuarta el 4, a la tercera el 3, a la segunda el 2 y a la primera el 1. En cuanto a la posición de los astros, Dios creó siete cuerpos que ocuparían las vainas hechas: la Luna, el Sol, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. La Luna, ocupa el primer lugar alrededor de la Tierra (pues la tierra es el centro del cosmos platónico); el Sol, el segundo; el planeta consagrado a la estrella de la mañana (Fósforos o Venus) ocupa el tercero; el planeta dedicado a Hermes el cuarto (Mercurio)(7), y en sucesión le siguen Marte, Júpiter, Saturno y por último, la esfera de las estrellas fijas(8) (que no deben considerarse como planetas, puesto que estos son tales debido a su carácter errático; lo mismo pasa con la Tierra). Para comprender de conjunto lo arriba planteado presentaré una tabla que, desde mi perspectiva, esquematiza de manera precisa los datos ofrecidos:
Astro Proporción numérica Tamaño en vaina Lugar en el cosmos Estrellas fijas 9 Saturno 27 1 8 Júpiter 9 2 7 Marte 8 3 6 Mercurio 4 4 5 Venus 3 5 4 Sol 2 6 3 Luna 1 7 2 Tierra 1
Se puede observar, gracias a la tabla, 1. las proporciones numéricas correspondientes a cada uno de los planetas, lo cual, da pie para aclarar que, 2. únicamente a los planetas, es decir, a los astros errantes, les corresponde un número de los resultantes de las proporciones hechas por Dios al separar la mezcla de lo Mismo y de lo Otro, ya que, 3. ni la Tierra, ni las estrellas fijas, que si bien, forman parte del sistema cosmológico, son errantes como los otros astros; observamos también que, 4. el tamaño de la vaina que contiene a los planetas; y por último, 5. el lugar que en el cosmos ocupa cada uno de los astros que éste contiene, siendo la Tierra la que ocupa el centro del mismo, correspondiéndole, por ello, el primer lugar, a la Luna el segundo y así sucesivamente. No obstante, independientemente de lo que la tabla nos muestra de manera evidente, se pueden concluir de ella, algunos otros aspectos, tales como que, la suma de seis primeras proporciones numéricas de los planetas (de manera ascendente), tienen como resultado la última cifra, es decir, 27 (1+2+3+4+8+9= 27), lo que deja ver el importante papel de la influencia pitagórica en Platón, por un lado; por el otro, observamos que la suma de las cifras que representan el lugar de los astros en el cosmos, tiene como resultado 45 (1+2+3+4+5+6+7+8+9=45), dato que, es de suma relevancia, considerando que, si a la suma anterior se agrega el resultado de ella, es decir, que no sólo se sumen las primeras seis cifras, sino todas (1+2+3+4+8+9+27), da como resultado 54, número que, comparado con el anterior, no sólo tiene con respecto al que le precede una diferencia de 9, siendo precisamente éste, el número que, sumando las cifras tomadas por separado, de las adiciones que se han hecho, a saber, 5 y 4 en los dos casos, da como resultado 9, el cual es, a su vez, el número de elementos que tiene el sistema cosmológico de Platón. Si prestamos atención a la tabla ofrecida, observaremos que el planeta poseedor de los números cinco y cuatro, es Mercurio, el cual, se encuentra a la mitad del sistema platónico y comparte dos números en extremo importantes, no sólo por lo que ya se mostró, sino también porque el número cuatro es la base del tetraris pitagórico, y es, al igual que la figura que lo representa, un número sagrado, por una parte; por la otra, el número cinco representa la mitad del número diez tetrárico y a su vez, alude al número de elementos de los que está compuesto el cosmos: tierra, fuego, aire, agua y éter.
₪ Según lo dicho, al planeta Mercurio (mismo que es dedicado al Dios Hermes), le corresponden dos números muy importantes dentro del sistema platónico, de lo que podemos sospechar que tal planeta tiene un carácter especial dentro del mismo, no sólo por ello, sino también porque se encuentra situado a la mitad del cosmos y también a la mitad de nuestra semana. Mostraré en qué sentido. Aceptando que los nombres de nuestros días de la semana tienen su origen en los nombres de algunas divinidades antiguas: Domingo, puede considerarse como el día del Sol, viéndose claramente su etimología en la palabra inglesa Sunday; Lunes, es el día de la Luna: Monday en inglés; Martes, el día de Marte: Tuesday; Miércoles, el día de Mercurio, que en inglés es Wednesday; Jueves, día de Júpiter y en ingles Thursday; Viernes, día de Venus, que en inglés es Friday; y por último Sábado, día de Saturno, y Saturday en inglés(9). Los datos que arriba he ofrecido dan como resultado la siguiente tabla:
Astro Proporción numérica Lugar en el cosmos Día de la Semana (español) Día de la Semana (inglés) E. fijas 9 ------- ------- Saturno 27 8 Sábado Saturday Júpiter 9 7 Jueves Thursday Marte 8 6 Martes Tuesday Mercurio 4 5 Miércoles Wednesday Venus 3 4 Viernes Friday Sol 2 3 Domingo Sunday Luna 1 2 Lunes Monday Tierra 1 ------- -------
Como se puede observar, el día que le corresponde a Saturno o Cronos, es el Sábado, que se muestra más claramente en su expresión inglesa: Satur-day; a Júpiter, le corresponde el Jueves, siendo éste, el día del cielo o del trueno, de Thor, en ingles Thurs-day, correspondencia nórdica de Zeus (griego) o Júpiter (romano); a Marte, corresponde el Martes, día de la guerra, el cual, equivale al dios griego Ares y, a Tyr, Tîwaz o Tiuz, dios nórdico de la guerra, en correlación con los dos anteriores: Tues-day; el Miércoles a Mercurio, que, en la mitología griega es Hermes y, en la nórdica Wôbanaz o Wodan, de donde viene el término inglés Wednes-day; al Viernes a Venus, la Afrodita griega o, la diosa Friva o Freyr nórdica: Fri-day, todas ellas diosas del amor, siendo el Viernes el día del amor; el Domingo es el día del Sol: Sun-day; y por último, a la Luna le corresponde el Lunes, siendo éste el día de la Luna, Moon-day en inglés. La precedente elucidación nos sirve para mostrar que Mercurio, el planeta dedicado al dios Hermes, se encuentra no sólo en medio del sistema platónico, sino también al centro de nuestra semana, sea la litúrgica (que comienza en Domingo), o la civil (que comienza en Lunes, sin contar Sábado y Domingo), dándonos pie para pensar que Mercurio tiene un papel especial dentro del sistema platónico, puesto que comparte dos números importantes dentro del sistema: se encuentra al centro del mismo, al centro de nuestra semana y, se considera como un dios mediático tanto entre los griegos como entre los romanos, además de mágico, tal como el Wodan nórdico, aunado a esto Hermes es el mensajero de los dioses, es el mediador entre estos y los hombres.
₪ ¿Cuál es el papel que juega Mercurio dentro del sistema cosmológico de Platón?, y ¿En dónde radica la importancia de este cuestionamiento?, es importante preguntarnos esto, no sólo por una mera inquietud personal, sino también porque, como se ha podido ver, el sistema del mundo de Platón, independientemente de ser o no un reflejo de lo que el cosmos presenta, nos deja ver una bella y armónica proporción en sus componentes y no se puede dejar pasar por alto una coincidencia de tal naturaleza, que si bien no será agotada en esta breve reflexión, al menos trataré de mostrar de la manera más clara mi punto de vista al respecto; así pues, Esta brevísima sección intentará mostrar, grosso modo, cómo Mercurio, el planeta dedicado al dios Hermes, se encuentra ubicado a la mitad del sistema del mundo platónico, de manera análoga a la función que éste juega dentro de la mitología griega, a saber, como un mediador entre dioses y hombres, de donde resulta que, según mi interpretación, el planeta Mercurio ocupa tal sitio, dentro del sistema cosmológico de Platón, no de manera real, sino más bien, atendiendo a los fines proporcionales de éste. Hermes es un dios dual: “Canta, Musa, a Hermes, hijo de Zeus y Maya, que tutela Cilene y Arcadia, pródiga en rebaños, raudo mensajero de los inmortales, al que parió Maya, la Ninfa de hermosos bucles, tras haberse unido en amor a Zeus, ella, la diosa venerable”(10), podemos ver que de acuerdo con lo relatado por Homero, se considera hijo de Zeus y Maya, el primero, padre de los dioses y los hombres, y la segunda, una ninfa o espíritu de la naturaleza: es hijo del dios principal, del dios gobernante de los cielos, y también de una divinidad menor, que además, danza por los bosques y tiene, al contrario, un contacto más estrecho con lo terrenal. El nombre de Hermes está relacionado con la herma: el montón de piedras que sirvió de linde o que marca un cruce de caminos, por lo que, se le considera como el protector de estos y de los que por ellos transitan; también, es el dios que se encuentra presente en las encrucijadas, las que, aluden a las situaciones difíciles en las que no se sabe qué hacer o qué conducta seguir, de ahí nos viene su caracterización de mensajero, pues lleva el mensaje, sin intervenir en las repercusiones que éste pueda causar o en la determinación que el receptor tome al recibirlo. Hermes pone en un cruce de caminos al que recibe su mensaje, debido a la hermeneía que de él se tiene que hacer para tomar la decisión adecuada y no errar en el camino.
CONCLUSIÓN La característica primordial de Hermes es sin duda, y apelando a las fuentes en la que me he apoyado, ser un dios mediático. Dicho papel es el que quisiera resaltar dentro del sistema cosmológico de Platón. Se han podido ver, gracias al anterior desarrollo, por un lado, las proporciones encontradas en el sistema platónico, de donde resaltaron las encontradas en el planeta Mercurio, pues poseía los números cinco y cuatro, se encontraba a la mitad del sistema cosmológico y, además, el día dedicado para él, se hallaba a la mitad de nuestra semana; por el otro, se han descrito las características principales de Hermes (dios al que es dedicado el planeta Mercurio), con la finalidad de mostrar su carácter mediático. Hermes es un dios con naturaleza doble, puesto que sirve de enlace a los habitantes tanto del cielo y como de la tierra, de donde se deduce su papel como mediador entre dioses y hombres; es un dios que permanece neutral a aquéllos dos, como si estuviera a la mitad de ambos, misma situación que se encuentra en el sistema del cosmos platónico, en donde Mercurio, no sólo se encuentra a la mitad de éste, sino que también, comparte el cuatro tetrárico de los pitagóricos y el número cinco de los elementos que lo conforman; es así que, Mercurio se erige como mediador, incluso en el sistema platónico, puesto que, por debajo de él se encuentran astros muy cercanos a la Tierra como Venus o Afrodita, diosa del amor, y Ares, dios de la guerra. Mercurio, al parecer, sirve de conexión, al igual que en la mitología griega, entre dioses y hombres. Por lo demás, no hay que olvidar que el cuatro es uno de los números que corresponde a Hermes dentro del sistema platónico, el cual, se relaciona con la base del triángulo sagrado pitagórico, lo cual es relevante en la medida en que según Diógenes Laercio, se creía que Pitágoras era hijo de Hermes y, si éste consideraba al número diez como perfecto, y el cinco es la mitad de éste, además de que es el número de los elementos de los que está compuesto el universo, podríamos pensar que Hermes está colocado al centro del sistema de Platón, para recordar la exacta proporción del mismo (derivada de la matemática pitagórica), personificada en la figura del dios, sin olvidar su carácter mediador. Todo lo que he dicho hasta el momento, me ha llevado a concluir que el planeta Mercurio, independientemente de estar situado a la mitad del sistema platónico debido a la observación que de éste se pueda tener desde nuestra posición en el cosmos, se encuentra ahí, gracias al carácter mediático que posee dentro de la mitología griega.
1. Este trabajo tiene como base el diálogo platónico Timeo y la obra de Pierre Duhem titulada: Le systeme du munde. Historie des dotrines cosmologiques de Platon a Corpenic, ya que es de ellas de donde se obtuvo la mayor parte de la información vertida en las siguientes líneas, además de que, abrieron puertas para la investigación en otras fuentes, tales como las obras de Homero, Hesiodo y algunos estudiosos de las religiones antiguas. 2. fuego/aire : aire/agua : agua/tierra. 3. Cfr. PLATÓN. Epinomis. Edición en inglés, fr. 981C-981D, p. 11, y Cfr. DUHEM, Pierre. Le systeme du monde. Histoire des doctrines cosmologiques de Platon a Copernic. (La cosmologie de Platon, V La cinquième essence selon L´Epinomide) p. 45-47. 4. Cfr. PLATÓN. Timeo. Edición bilingüe (griego-inglés) fr. 35C-36B, págs. 66-68. 5. Cfr. DUHEM, Pierre. Le systeme du monde. Histoire des doctrines cosmologiques de Platon a Copernic. (La cosmologie de Platon, VII L´astronimie de Platón. La forme de l´univers et les deux mouvements principaux) p. 51. 6. Cfr. Op. cit. p. 60. y PLATÓN. Timeo. Edición bilingüe (griego-inglés) 36D, p. 73. 7. Cfr. PLATÓN. Timeo. Edición bilingüe (griego-inglés) fr. 38D-E, p. 79. 8. Cfr. DUHEM, Pierre. Le systeme du monde. Histoire des doctrines cosmologiques de Platon a Copernic. (La cosmologie de Platon, VII L´astronimie de Platón. La forme de l´univers et les deux mouvements principaux) p. 54. 9. Hago referencia no sólo a los nombres de los días en español, sino también en inglés, porque en algunos de ellos es más transparente la etimología. 10. HOMERO. Himnos homéricos. Batracomiomaquia, (Himno IV “Hermes”). Gredos, fr.5.
BIBLIOGRAFÍA ARISTÓTELES. Metafísica. Espasa Calpe. México 1983. DUHEM, Pierre. Le systeme du monde. Histoire des doctrines cosmologiques de Platon a Copernic. DUMÉZIL, Georges. Los dioses de los germanos. Siglo XXI. México 1990. GARCÍA Gual, Carlos. Introducción a la mitología griega. Alianza Editorial. Madrid 1992. GARIBAY K., Ángel María. Mitología Griega. Porrúa. México 1977. HOMERO. Himnos homéricos. Batracomiomaquia. Gredos. ------. La Íliada. Bruguera. España 1972. ------. La Odisea. Editores mexicanos unidos. México 1990. LAERCIO, Diógenes. Vidas de los filósofos más ilustres. Tomo. México 2004. MUÑOZ Alonso, Gemma, et. al. Historia del pensamiento. Filosofía antigua. SARPE. Madrid 1982. PLATÓN. Epinomis. Edición en inglés. ------. Timeo. Edición bilingüe (griego-inglés). SECCO Elluari, O. Historia universal. Edad media. Kapelusz. Buenos Aires 1958. |
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